LOS GRANDES VERTEDEROS DE NUESTROS CAPRICHOS

La obsolescencia programada/ planificada es la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo tal que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante, éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.
La obsolescencia programada fue creada para que el consumidor tuviera que adquirir un producto nuevo o igual cada poco tiempo, fomentando así el consumismo.

La mayoría de los productos están “programados para morir”, y muchas veces cuando esto ocurre, es más rentable comprar uno nuevo que repara el que tenemos.

La obsolescencia programada garantiza que siempre habrá una gran demanda, ya que estos están programados para durar un año o a veces menos. Por lo tanto, las empresas se aseguran los beneficios y una continua oferta. Esto beneficia en gran manera al desarrollo de la economía.

Tenemos tres tipos de obsolescencia

  • Obsolescencia de función, cuando sale al mercado un producto con mejoras y/o nuevas funciones. 
  • Obsolescencia de calidad, cuando el producto que tenemos empieza a fallar y comienza a funcionar erróneamente.
  •  Obsolescencia de deseo, cuando sale al mercado un nuevo producto y como es más novedoso que el nuestro, sentimos la necesidad de comprarlo.


La obsolescencia programada afecta de diferentes maneras a los consumidores, de manera económica y de manera psicológica, entramos en un círculo vicioso donde lo único en lo que pensamos es comprar, usar, tirar, comprar, usar, tirar y llegamos a desear productos que no necesitamos.


En esto también ha tenido mucho que ver la publicidad. Sin darnos cuenta, mediante los anuncios nos incitan a comprar cosas que no necesitamos. Además, no tenemos escapatoria puesto que los anuncios están por todos lados, en la tele, en las marquesinas de los autobuses, en medio de la gran vía, etc. Hacen un trabajo tan impresionante que al final sin que te des cuenta, consiguen que acabes deseando algo en lo que al principio ni te hubieras fijado.


Lo peor es que hemos llegado al punto que ni siquiera nos planteamos si nuestro aparato electrónico está roto y nos hace falta otro, con el simple hecho de saber que hay uno que es superior al nuestro, ya sentimos la necesidad de tenerlo entre nuestras manos.

Este sistema crea otro problema añadido que es el del aumento de residuos.
La vida útil de productos como televisores, teléfonos, neveras…. ha sido reducida, estos artefactos reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de aguas subterráneas. Muchas empresas aseguran un mantenimiento ecológico de sus residuos y algunas empresas hasta ofrecen un servicio donde se encargan de su eliminación, sin embargo, muchos de estos residuos terminan en países tercermundistas, en los que la contaminación y estos residuos pueden afectar de maneras graves a los habitantes.

A modo de resumen, si seguimos consumiendo en este ritmo sin pensar en lo que de verdad necesitamos, llegara el momento en el que nos quedaremos sin recursos.


Para luchar contra la obsolescencia programada, podemos seguir diferentes pautas, como por ejemplo las propuestas a continuación.
  1. Priorizar la compra de productos y la contratación de servicios que sean respetuosos con el medio ambiente, fabricados sin obsolescencia programada.
  2. Contribuir a la mejora energética y a la disminución de emisiones, con el objetivo de reducir las huellas de carbono.
  3. Realizar la correcta gestión de residuos.
  4. Promover la cultura del consumo social y ambientalmente responsable.
  5. Apostar por una responsabilidad ambiental y la preservación del Medio Ambiente local.
  6. Facilitar el acceso a la formación ambiental y de integración social.
  7. Evitar hacer uso de una publicidad engañosa o ambiental y socialmente irresponsable.
  8. Promover y difundir los compromisos adoptados hacia un modelo de gestión más sostenible y responsable.





Comentarios

Entradas populares